Hasta el último momento me resistí a creer que tendríamos que olvidarnos, ese año, de hacer el Camino que teníamos pensado. Pero la realidad nos hizo tomar la decisión de hacer otro Camino, el Primitivo. Fue un lío porque ya teníamos los vuelos de ida y de vuelta y no los podíamos cambiar. Así que nos adaptamos a la nueva situación: llegamos a Vigo y de allí fuimos a Santiago, donde teníamos mejor conexión para ir hasta el aeropuerto de Asturias. El Camino Primitivo empieza en Oviedo, por lo que nos tocó hacer unos cuantos kilómetros en bus para llegar allí, desde Vigo. Si no hubiéramos tenido comprado el vuelo, podríamos haber ido desde Barcelona directamente a Oviedo, pero claro tuvimos que amoldarnos a lo que había. Y al finalizar nuestro viaje, también tuvimos que tomar las cosas como venían: no pudimos acabar el Camino porque teníamos cerrado el vuelo de vuelta y no pudimos andar las últimas 4 jornadas. Bueno, aún las tenemos pendientes y tanto Encarni como yo queremos hacerlas, claro.
Así que nos quedamos con las ganas de hacer el Camino Portugués, pero por suerte este año, nos hemos quitado la espinita. Jejejejeje! Y acompañadas por mis padres, quién nos lo iba a decir! Para ellos ha sido su primer Camino y toda una experiencia, como no! Caminando, hemos comprobado los efectos de aquellos fuegos del verano anterior: montañas peladas y árboles carbonizados, a veces muy cerca de las casas. Horrible. Por eso aprovecho para decir, como vimos escrito en varios carteles y pintadas de Galicia: NO MAIS LUMES!
En la foto, la Rua das Hortas, en Santiago de Compostela. Si os fijáis al fondo, se ven los montes algo pelados, con árboles quemados.