El jueves estuve un largo rato hablando con Encarni por teléfono. Al día siguiente ella se iba al Camino y la ocasión merecía una charla. Estaba nerviosa, intentado montar la mochila perfecta, ésa en la que no sobra nada que luego pasearás por media España. Pero aunque mi compañera ya tiene larga experiencia haciendo mochilas (creo que es la octava vez que va al Camino, si no me equivoco), el trance no es fácil. Y aunque me contó que ya lo tenía todo preparado, casi seguro que al final hizo cambios.Cuando estás metiendo todas lo necesario en la mochila, te encuentras haciendo cosas tan ridículas como la de sostener una toalla en cada mano para ver la que pesa menos. Y es que cumplir la regla de no llevar más del 10% del propio peso, cuesta un montón. Es misión imposible. Así que lo haces lo mejor que puedes y siempre cuando ya estás en el Camino, juras y perjuras que la próxima vez no llevarás no sé qué, o crees que ya sabrás bien como lo tienes que hacer para acertar. Pero nada...
Tanto Encarni como yo hemos ido cambiando cada vez las cosas que llevábamos en la mochila. Nuestra última adquisición es una toalla ultraligera que venden en Coronel Tapiocca. Las dos escogimos la talla mediana, que pesa poco y tiene una buena medida. Espero que se seque tan rápido como parece... No es la típica "bayeta" que quizá conozcáis. Es una toalla con tacto como de piel de melocotón, con la que incluso te puedes secar el pelo, que creo que puede ser todo un acierto... Además lleva una bolsita que reduce muchísimo el espacio que ocupa. Genial! Ya os contaré qué tal.
En la foto, la toalla naranja, que es como la nuestra. La azul es la talla pequeña y aún hay otra más grande, de color verde. Incluso tienen una cinta para poderlas colgar. El precio de la que escogimos, ejem, es de 19,95€.
